El Feminismo Busca Redefinir el Concepto Sexo Consentido

En los últimos años, el feminismo ha lanzado una campaña cuyo objetivo busca redefinir el concepto de sexo consentido. Me gustaría dejar claro antes de empezar a desarrollar mi tesis que no estoy en contra del feminismo, ni de quienes lo defienden. Resulta muy saludable que una nueva corriente de pensamiento en femenino se haya instaurado definitivamente en la sociedad. Me parece que el diálogo y el debate son síntomas de una sociedad madura y también la antesala de un cambio.

Ahora bien, lo que consigue a menudo sacarme de quicio es que te acusen de machista cada vez que estás en desacuerdo con alguna de esas ideas feministas. El feminismo debe empezar a aprender a encajar golpes porque nadie, ni siquiera las mujeres, son poseedores de la verdad absoluta. El debate de ideas sin prejuicios nos enriquece como sociedad y son un eje vertebrador de una sociedad avanzada y plural.

La Manada y sus Efectos

Tal vez el único aspecto positivo en el caso de «La Manada» es que haya servido para reevaluar el código penal español en asuntos de violación y agresión sexual. Como nota negativa fue un caso excesivamente mediático donde todas las partes, tanto acusados como víctima, fueron utilizados con distintos objetivos. Mientras los colectivos feministas cargaban con munición pesada contra los tres jueces de la Audiencia Provincial de Navarra, el entorno de los condenados se vengaba revelando el nombre de la acusada por culpa de un descuido informático.


⚠ Me gustaría dejar claro antes de proseguir que no estoy realizando juicios de valor sobre el caso, ni sobre la sentencia. Hubo una denuncia, un juicio, una sentencia y una apelación que se convirtió en sentencia firme de 15 años por agresión sexual.


Suave Lex, Sed Lex

Los colectivos feministas ejercieron una presión brutal en los medios de comunicación tras la primera sentencia, en abril de 2018. Se convocaron manifestaciones en contra de una sentencia judicial, algo que muy pocas veces sucede en una democracia. El ataque a las sentencias y a los jueces suele ser una línea roja que rara vez se da en democracias consolidadas.

Cuando una ley es injusta, se recurre a los políticos para que cambien esa ley. Lo que resulta inaudito es que la sociedad se manifieste contra los jueces por aplicar la ley, o una sentencia. Si repasáramos algunas de las declaraciones en televisión de esa época, veríamos como ni siquiera se le concedían a los jueces las mínimas palabras de cortesía: «Máximo respeto a la decisiones judiciales, pero …» Los entrevistados, en su mayoría portavoces de distintos grupos, saltaban a la yugular de los magistrados con indignación, contundencia y rozando la agresión verbal.

Insisto para que no se malinterpreten mis palabras que solo constato hechos. En los últimos años únicamente han habido manifestaciones a causa de sentencias judiciales por la sentencia del Estatut de Catalunya i la sentencia del Procés. Que un caso de violación logre equipararse o situarse al mismo nivel que la política de altos vuelos, supone una victoria para una gran parte de la sociedad y muy en especial para el feminismo.

Feminismo Redefinir el Concepto Sexo Consentido
No Es No. En Contra de la Violencia de Género

Una Victoria para el Feminismo y la Sociedad

Que un colectivo logre situar en el centro de la vida pública, una revisión del código penal que afecta a sus necesidades y demandas no resulta nada fácil. A raíz de un acto atroz, el feminismo obtiene dos victorias importantes que van unidas de la mano, aunque sean elementos diferenciados. Por un lado, el Tribunal Supremo amplía la pena de una sentencia de la Manada de acoso a agresión sexual, con la consiguiente subida de penas de cárcel. En segundo lugar, logra un compromiso del poder legislativo ajustar y redefinir las penas por abuso, acoso y agresión sexual.

Y por eso mismo, para argumentar que el feminismo desea redefinir el concepto de sexo consentido he tenido que analizar ciertos aspectos del caso de la Manada. Cuando alguien cree injusta una sentencia, se manifiesta en contra de jueces y logra que el Tribunal Supremo imponga la pena que pedían, debe asumir que ha logrado una victoria importante. ¿Se trata de una victoria legal o una victoria social? Seguramente ambas, pero el resultado es un triunfo que desprende cierto olor a chamusquina.

Me gustaría puntualizar que no creo que el Tribunal Supremo estuviera condicionado por el clamor popular del caso cuando revisó la condena, pero los hechos están ahí. Se pasa de una primera condena en donde uno de los jueces apenas ve delitos de abuso, a una revisión donde los jueces condenan en firme por agresión sexual. Para que el lector entienda mejor mi reflexión. Es como si te condenaran en un juzgado por homicidio imprudente y el Supremo te revisara la condena a homicidio en primer grado. ¿Cómo se explica este giro?

Más Allá de una Sentencia

Efectivamente la respuesta a este cambio proviene de la percepción que hace la sociedad (mujeres, pero también hombres) sobre el delito de violación. El colectivo de mujeres expone sus quejas, sus problemas y su disconformidad sobre la percepción que los hombres solemos tener sobre los delitos de agresión, violación etc.

Pero el feminismo no se limita a temas de violación o agresión y en el momento en que tiene el foco de toda la atención mediática, aprovecha para lanzar una andanada de quejas contra las actitud de algunos hombres. Por ejemplo, el acoso laboral, los piropos, la actitud de los hombres cuando van en grupo, los comentarios de oficina, el machismo de carajillo, la prostitución, la pornografía, la sexualización de la mujer, etc. Como decía anteriormente, esto ya no atañe a la sentencia de la Manada. Pero es gracias a ese foco, el feminismo se tira al monte con todo lo que tiene para redefinir no solo el acoso o la agresión sexual, sino también el concepto de sexo consentido.

Redefiniendo el Sexo Consentido

Los límites del concepto «sexo consentido» deben estar claros para el conjunto de la sociedad y no solo para el feminismo. Estoy convencido de que hombres y mujeres podremos coincidir en la mayor parte de esos límites. Estas limitaciones, que son de sentido común la mayoría, no deben ser ofensivas para nadie, pero deben ser coherentes y reflejar una realidad.

En esta área gris es donde deberíamos tener un debate sano, productivo e igualitario. Un debate en el que los hombres no acusaran de feminazis a las mujeres por sus ideas, ni las mujeres acusaran de machistas a los hombres por no estar de acuerdo con ellas. La realidad es que tanto hombres como mujeres vamos a seguir teniendo relaciones sexuales y ambos estamos en el mismo derecho de buscar y encontrar la sexualidad que más nos guste.

El Feminismo Sobreprotector

Para una parte del feminismo, existe una relación causa efecto entre ciertas actitudes y el acoso y la agresión sexual. Es decir, se empieza cosificando a la mujer o el cuerpo femenino, por ejemplo la pornografía y se termina por acosar sexualmente en el trabajo a una compañera. Se empieza hacienda chistes verdes sobre las mujeres, y se termina agrediendo a tu pareja por celos. Si nos fijamos bien, son los mismos argumentos que acusan a los videojuegos de crear asesinos en serie.

Parte de este argumento insistía en que la Manada no era más que la consecuencia final de una sociedad Patriarcal. Por eso las mujeres debían luchar contra una sociedad patriarcal que genera manadas de violadores y acosadores. A mí me parece que este argumento está completamente alejado de la realidad y no favorece un debate realista. Si el feminismo realmente busca redefinir el concepto de sexo consentido hacia una acepción más restrictiva, debe aprender a no sobreactuar.

La Masculinidad Tóxica

Creo que los hombres, en especial los mayores de cuarenta, debemos empezar a reflexionar sobre nuestra visión del mundo. Resulta imperativo empezar a escuchar seriamente las quejas de la otra mitad de la sociedad. Debemos entender que a menudo generamos o condonamos situaciones injustas que denigran a las mujeres. Y no por ello menos importante, hay que aprender a aceptar las críticas contra nosotros.

Finalmente, tenemos la obligación de cambiar aquellos elementos creados por una sociedad patriarcal y que merezcan ser cambiados. Me sorprende cómo es posible que los hombres no nos hayamos dado cuenta de que el cambio era inevitable. En previsión de ese cambio, debiéramos haber sido nosotros quienes tomáramos la iniciativa. No para perpetuar lo mismo, sino para abrazar ese cambio e invitar la otra mitad de la sociedad. Los hombres estamos creando un problema al feminismo en el momento que tiene que luchar por sus ideas y «conquistar» ese espacio.

Por eso no me extraña que el feminismo esté en constante beligerancia contra la sociedad. A menudo, muchos hombres nos irritamos por algunas ideas, sencillamente porque no hemos sabido tomar la iniciativa. Al mismo tiempo, el feminismo responde con contundencia sin pararse a pensar ni reflexionar, porque la historia les ha demostrado que el palo les funciona mejor que la zanahoria.

Conclusiones

A partir de la lucha legal para acotar con mayor exactitud el acoso, la agresión y la violación para los casos que llegan a los tribunales de justicia, la sociedad se ha visto inmersa en un debate que va mucho más allá de temas legales. Una gran parte del feminismo está argumentando que los casos de violación en grupo pueden estar provocados o relacionados con la conducta sexual masculina, en su visión del mundo y en los efectos de una sociedad patriarcal o hetero-patriarcal.

Ese es el temor que debemos romper. La sociedad debe impedir que sea solo el feminismo quien vaya a redefinir lo que significa sexo consentido. Controlar este debate es mucho más importante de que nos pueda parecer. Quien se imponga en esta «lucha» de conceptos tendrá el control sexual de la sociedad y no me refiero al acoso, ni a las penas por agresión sexual. Me refiero a lo que está bien y a lo que está mal.

Me atrevería incluso a decir que si algunas de las tesis feministas se imponen y estandarizan en nuestra sociedad; la libertad sexual y los derechos de hombres y mujeres se verán seriamente recortados. Ese será el objeto de mi próximo artículo.

Sexo Consentido y Feminismo

Blackjack

Alter Ego de alguien anónimo. Amante de la ciencia ficción. Apasionado del cine y de la fotografía. Director de Metabloggers

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